Experiencia Vivida en Salud Mental como Competencia Profesional
Lived Experience as a Mental-Health Professional Skill

In The Guardian, I found a recent story that helps raise awareness about the stigma surrounding mental health and the need to propose alternatives.
Stephen Jalland knows the effects of depression; he has overcome it and understands that behind every sign of neglect lies an invisible struggle. When he learned through derogatory comments on social media that Anita's garden needed attention, he decided to dedicate several hours to working on it.
Without anyone asking him or paying him —with his arms covered in scratches and sweat running down his face— he managed to significantly improve the condition of the garden, which had become an object of mockery.
Anita, 54 years old, was immersed in shame. The vegetation in her garden had grown beyond her ability to manage it. Jalland connected with those signs of neglect based on his own experience. He knows what it means to be at the bottom of the well and look upward with helplessness. He understands that behind every sign of abandonment there is an invisible struggle. That is why he offers his time.
In the socio-health sector, we are often only capable of attending to the urgency of our tasks. Little by little, we become insensitive to the broader context, which holds great importance.
People like Jalland, who from their own experience contribute considerable value regardless of whether they receive direct compensation, deserve recognition.
Jalland gave Anita back a safe space where to have a coffee in the sun. He worked on clearing that space, even though he did not solve the root of Anita's problem.
As professionals, we can raise our awareness and elevate our judgment: judge or understand?
We need to remind ourselves again and again that there is a story behind every sign of neglect. Understanding how social judgment influences people's mood —especially in the realm of mental health—is a perspective that changes everything.
Hoy surgen relatos que reflejan valores positivos en torno a las personas con problemas de salud mental. En The Guardian encontré una historia reciente que ayuda a tomar conciencia sobre el estigma asociado a la salud mental y la necesidad de proponer alternativas.
Stephen Jalland conoce los efectos de la depresión; la ha superado y sabe que detrás de cada signo de abandono se esconde una lucha invisible. Cuando tuvo conocimiento, a través de comentarios denigrantes en redes sociales, de que el jardín de Anita necesitaba atención, decidió dedicar varias horas a trabajar en él.
Sin que nadie se lo pidiera ni le pagara por hacerlo —con los brazos cubiertos de rasguños y el sudor corriéndole por la cara— logró mejorar sensiblemente el estado del jardín, que había sido objeto de burla.
Anita, de 54 años, estaba sumida en la vergüenza. La vegetación de su jardín había crecido más allá de sus posibilidades para ordenarlo. Jalland conectó con esos signos de descuido a partir de su propia experiencia. Sabe lo que es estar en el fondo del pozo y mirar hacia arriba con impotencia. Entiende que detrás de cada signo de abandono hay una lucha invisible. Por eso ofrece su tiempo.
En el ámbito socio-sanitario con frecuencia únicamente somos capaces de atender la urgencia de nuestra tarea. Poco a poco nos volvemos insensibles al contexto general, que tiene gran importancia.
Personas como Jalland, que desde su propia experiencia aportan un valor considerable independientemente de si reciben remuneración directa, merecen reconocimiento.
Jalland le devolvió a Anita un espacio seguro donde tomar un café al sol. Trabajó en limpiar ese espacio, aunque no solucionara la raíz del problema de Anita.
Como profesionales, podemos tomar conciencia y elevar nuestro criterio: ¿juzgar o comprender?
Es necesario recordarnos una y otra vez que hay una historia detrás de los signos de descuido. Comprender cómo el juicio social influye en el estado de ánimo de las personas —especialmente en el ámbito de la salud mental— es una perspectiva que transforma todo.

